Mili en Melilla

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Manuel Lisbona Gil, nos cuenta su experiencia en una comida con un grupo de amigos que quedaron prendados de Melilla tras la experiencia de hacer la Mili en Melilla.

 

Gracias a nuestro socio y amigo Jose Luis Chifón que me invitó como representante de la Casa de Melilla en Madrid a la comida anual que suelen celebrar antiguos compañeros que hicieron la mili allí, pude conocer de primera mano el cariño que le profesan y cómo les ha servido de unión.

Según me contaron se conocieron gracias al foro de internet : mili en melilla. No son todos del mismo reemplazo ni sirvieron en las mismas armas, pero allí se juntó un grupo de personas que las unió Melilla y como a los melillenses, les marcó y les dejó algo en el corazón que les acompañará siempre. Si no nacieron allí, --que no es necesario para querer a esa bendita ciudad—sus vivencias y el sentimiento de pertenencia y contribución a su historia, les llena de orgullo.

Melilla siempre ha necesitado estar más defendida que otras ciudades de la península y para eso iban allí muchos….muchísimos soldados de reemplazo del servicio militar obligatorio, la mili : eso que ahora los jóvenes desconocen por completo, también desconocen los sentimientos y vivencias que llegan a enriquecer la vida y verla desde otra perspectiva que no se tiene si no se ha pasado. Y hacerla en Melilla indudablemente era distinto. La desconocida ciudad para el bisoño que llegaba desde cualquier punto de España, le sorprendía por completo y al poco tiempo le cautivaba y le hacía ver la maravillosa ciudad que España tenía en áfrica , entonces empezaban a interesarse por su historia, sus orígenes , el porqué de aquella ciudad y ya continuaban por las Chafarinas y Peñones. El conocimiento de esa geografía española en el continente africano ya hace que su paso por allí les marque para siempre y a los melillenses nos llene de orgullo, nos gusta que quieran a Melilla. Por eso fui gustosamente a la comida y disfruté con todas las historias que se contaron allí. Me sentí orgulloso y agradecido, vaya desde aquí mi agradecimiento a toda esa gente excelente que conocí. No faltó ni siquiera un “pater”, allí estuvo un capellán castrense, presidiendo la mesa como no podía ser de otra manera.

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Ahora ya tienen en Melilla todos los que sirvieron allí, su estatua – la estatua al soldado de reeemplazo--como reconocimiento y agradecimiento de la ciudad que defendieron. Melilla es agradecida y a cambio da todo lo que puede. No sé que será : el que sea africana, el que tenga tanta historia el que sea tan española, el que sea tan bella, pero sea lo que sea hace que la gente que ha pasado por allí la quiera y la lleve ya siempre consigo ,incluso hace que vuelvan, que les apetezca volver, sólos o en muchísimos casos con su familia, como me contaron.

Allí estaban los orgullosos artilleros, Juanjo, caballero legionario, otros de Regulares y de más cuerpos que ahora no recuerdo incluso alguno y eso si que es especial que sirvió en la Compañía de Mar. Todos excelentes personas que me trataron como a uno más y que desde aquí La Casa de Melilla, se lo agradece. En nosotros tienen todo el apoyo que necesiten y el mismo espíritu, honrar, respetar, recordar y querer a ésa ciudad tremendamente española, a Melilla.

Juanjo, el caballero legionario, especialista en brindis fue el que abrió la puerta a estos, siendo el más emocionante aquel en el cual después del brindis principal con un ¡Viva España! seguido con un grito unánime de ¡VIVA!, a continuación al grito de ¡Viva Melilla!, todos los que allí estábamos respondimos con un ¡viva! que hizo temblar el restaurante. La bandera de Melilla que la llevé expresamente y que presidió la comida fue testigo de ese entrañable momento

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Estos brindis y vivas ,al menos los que hemos hecho LA MILI, ---yo personalmente muy orgulloso de haberla hecho--, los entendemos y los contestamos en voz alta y fuerte, recordando los cientos de veces que hemos respondido igual estando en formación en el cuartel , con nuestro inseparable chopo.

Gracias a todos por la grata comida en vuestra compañía y un abrazo

Manuel Lisbona

Secretario y Cronista de la Casa de Melilla en Madrid